Faros romanos en el Mediterráneo

Faro de Ostia (Italia)

El faro de Ostia era el que señalaba la entrada al principal puerto del imperio, al gran centro de tráfico marítimo que abastecía a la propia ciudad de Roma. Éste se localizaba muy cerca de la capital, en las proximidades de la desembocadura del río Tíber, en la zona de Ostia. Allí se encontraba el Fiumicino, el canal que da nombre al lugar y que en el pasado sirvió para conectar el Portus Traiani con el río Tíber, por el que las gabarras tiradas por bueyes llevaban la mercancía, -trigo de Sicilia, aceite de la Bética o gigantescas columnas de mármol de Egipto- hasta la capital del Imperio. Paradójicamente, la pista principal del aeropuerto Leonardo da Vinci termina donde se alzaba el faro construido por Claudio, siguiendo el modelo del de Alejandría.

Faro de Mesina (Italia)

El faro de Messina se localizaba al nordeste de Sicilia, sobre el cabo de Pelorus y era el que controlaba el tráfico marítimo entre la isla y la península itálica. En dos monedas del Sexto Pompeyo del año 35 d. C. aparece como una torre cilíndrica acabada en cúpula y sobre la que se situaba la estatua de Neptuno con un tridente. Estrabón lo cita en relación con las columnas de Hércules y dice de él:

“… era una antigua costumbre marcar los límites mediante monumentos semejantes; ejemplo de ello es la pequeña torre que los habitantes de Regium han elevado a guisa de columna, sobre el estrecho de Sicilia, a semejanza del de Pelorus, que está en el otro lado”

Faro de Centumcellae (Civitavechia, Italia)

La expansión del imperio en el siglo I d. C. determinó que el puerto de Ostia resultara insuficiente para dar cabida al intenso tráfico marítimo generado entre Roma y las provincias, y que fuera necesario la construcción de nuevos puertos hacia los que se pudiera derivar parte del tráfico marítimo y de ese modo descongestionar el de Ostia. Así surgió el puerto de Centumcellae y el faro que se construyó en una isla artificial que se levantó para proteger a los muelles de atraque de las olas.

Este proyecto constructivo fue una iniciativa del emperador Trajano quién, entre 103 y el 113 d. C. impulsó las obras de este complejo portuario.

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