Rotonda

Las empinadas escaleras que discurren por el interior de la Torre nos conducen hasta el remate de la estructura romana, sobre la que se asientan los dos cuerpos octogonales que fueron añadidos, en la ampliación dirigida en 1789, por el ingeniero militar Eustaquio Giannini. Éstos se asentaron sobre la fábrica existente, manteniendo un pavimento en el que se combinan grandes sillares de granito, en una solución engatillada de buena factura, que bien podría tratarse del suelo original que remataba la torre romana y sobre el que en el pasado se levantó la rotonda que albergaba la lámpara.

La restauración del faro impulsada por el Consulado del Mar y dirigida por Eustaquio Giannini, en 1789, tuvo como objetivo adaptar la construcción a las nuevas técnicas de señalización marítima, por lo que reemplazó la estructura de remate de la Torre por dos cuerpos octogonales de los cuales el segundo se concibió como una linterna y que fue modificado años después.

El primer cuerpo está ocupado por la llamada sala Giannini. Una cámara octogonal con cuatro pilares radiales que dejan espacio para un pasillo anular y un banco corrido. La estancia se cubre con una falsa cúpula. En la parte alta de uno de estos pilares el propio arquitecto dejó constancia de su intervención en una inscripción que reza: “DIRIXIÓ ESTA OBRA EL THENIENTE DE NAVÍO INGO ORDINARIO DE MARINA D. EUSTAQUIO GIANNINI”. Resulta paradigmático que el ingeniero quisiera perpetuar su nombre en la memoria de las gentes y que recurriera a una solución similar a la adoptada por el arquitecto Caio Sevio Lupo cuando dispuso su inscripción conmemorativa a los pies de la Torre.

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